Hello Bumpers! 🤍 el día de hoy traemos un blog muy personal, hay un momento que no sabemos exactamente cuándo pasa, en el que te das cuenta de algo:
ya no eres la misma de antes.
No es solo tu cuerpo el que cambia.
También cambian tus pensamientos, tus prioridades, tu forma de ver el mundo… incluso lo que te importa y lo que ya no.
Y al principio, puede doler.
Porque nadie te prepara para ese pequeño duelo silencioso:
el de la mujer que eras antes.
La que tenía otros tiempos, otros planes, otra libertad.
La que podía decidir sin pensar en alguien más.
Y entonces llega la culpa.
Por extrañarte.
Por querer un poco de tu vida de antes.
Por no sentirte completamente tú.
Pero aquí va algo importante:
no estás perdiéndote… estás transformándote.
No eres menos tú.
Eres una versión nueva, más profunda, más consciente, más fuerte.
Ser mamá no te quita identidad,
te obliga a reconstruirla.
Y sí, hay días en los que no te reconoces.
Días en los que te preguntas en qué momento cambió todo.
Pero también hay otros en los que te descubres distinta…
y te gusta.
Porque empiezas a entender que crecer también implica soltar.
Que evolucionar no siempre se siente bonito, pero sí necesario.
No eres la misma persona.
Y no tienes que serlo.
Está bien cambiar.
Está bien sentir.
Está bien reconstruirte a tu ritmo.
Porque dentro de todo eso…
también estás encontrando una versión de ti que antes no conocías.
Y esa versión también merece ser abrazada.